sábado, 20 de junio de 2015

Te he tachado de mi bucket list.
Me quedo con el personaje, me he deshecho de la persona. Me quedo con tu recuerdo, dejo a un lado tu presente, paralelo al mío, imposibilitando el cruce, sin probabilidad de choque.
Me quedo con tu aire, quédate tú el oxígeno. Respiro, pero me inspiras... No tengo otra, tampoco la culpa.
Tú en cambio siempre tuviste alguna, no te culpo, pero no me mientas... Ya no puedes, ya no quieres. No te dejo.
Te he bloqueado las promesas, me he quedado con tus disculpas (espero que no te importe). He borrado las conversaciones y he barrido tus notas... No me queda nada a lo que aferrarme mas que los relatos difuminados de estos caóticos poemas sin rima; no sé cómo calificarlos.
Me encuentro en el ojo del huracán en el que la calma asusta, pues augura caos, un caos al que ya no perteneces (no sé si por gracia o por desgracia), he aprendido a discutir con otros.
Eres el protagonista que ha muerto antes de empezar el libro que aún no me he atrevido a escribir, tengo tanto que contar que no encuentro un comienzo que le haga justicia a ese 14 de mayo que no te suena ni te lleva.
No sé donde tengo la originalidad, creo que me la he dejado en tu ciudad, si te la encuentras dile que me llame, que la echo de menos. Mi dignidad sigue conmigo, al menos, pero es una amargada, no me cae bien pero la mantengo cerca... no vaya a ser que la pierda, que dicen que una vez caída ya no se encuentra. La creatividad la tengo encerrada en el cuaderno que ya no toco, huele a ti y me abstengo de escribir... Estoy luchando contra tu sombra.
No sé si te sonará a despedida, pero me he puesto a limpiar el cajón y me he encontrado con la canción que nunca quisiste leer, es en español pero a ti te va más el inglés; vaya excusa más barata me pones antes de desaparecer. No sé si te sonará a despedida, pero yo me tengo que ir... Llego tarde y ya es hora de decidir qué camino me apetece construir, las rocas de este recorrido sin asfalto me han destrozado los pies y el corazón.
Esta noche acunaré a la única fortaleza que me queda; sobrepasaste las murallas a sonrisas y espada, con ello mi alma ha sufrido algunas puñaladas. Mi cuerpo bien, gracias, las cicatrices son internas y supongo que ya no te queda alcohol que echarme en las heridas.
Has dejado de leerme.

domingo, 14 de junio de 2015

Yo lo describiría como un intercambio de almas.
Fue mágico, algo raro; ahora entiendo porqué...
En un principio era yo el ejemplo a seguir, no quería serlo, pero de alguna manera me convertí en el motor de su cambio. Recuerdo con una sonrisa en la cara cómo sus planes se desmoronaban en cuanto aparecí.
Él era todo lo contrario, era un cuerpo lleno de vida pero falto de alma. Se pasaba las horas abrazado al único instrumento que logró hacerle sentir lo más parecido a lo que llamamos amor; no conseguía entender cómo o porqué sufría esa dependencia hacia la droga que no quiso dejar y la que tanto nos hizo discutir.
Volvemos a mí, y es que era yo la que mantenía los pies en el suelo, la paciencia que nunca había tenido me caracterizaba a sus ojos. Era el ángel que creyó haber visto caer, era su salvación vestida de complicidad y feeling que le hacía cuestionar el nivel de realidad al que se veía expuesto. Para él, durante un corto tiempo, fui todo lo que nunca había buscado y con lo que le encantó cruzarse. Fui una profesora dispuesta a repetir la lección.
Él abrió su corazón al cielo que nos cubría las distancias, mejoró como persona y dejó salir al niño que tenía dentro. Yo también cambié, pero a peor...

Dejo lo demás para el libro que estoy por empezar este verano, hay mucho que decir y todo el mundo tiene una historia que contar... Ya conoceréis la suya, aún no habéis visto nada para lo mucho que llevo escrito, una pena.

sábado, 13 de junio de 2015


Do you remember you?
Do you remember who you were?
Do you remember who you were to me?
'Cause I do.


Dime quién si no, sino tú
Si yo no
No, si ya...




viernes, 12 de junio de 2015

He aquí el protagonista de todos y cada uno de tus relatos.
Te he echado en falta durante todo este tiempo, ya lo sabes bien, Laila. Pero también conoces mi teoría.
Una vez que algo se rompe, nada vuelve a la normalidad. 
Elegí perderte.

Sé lo mucho que te arranca el alma.
Y créeme, te leo. Te leo y me arrancas la vida con cada roce que regalas al papel. Me duele el doble que a ti. Y sí, me atrevo a decirlo, porque tú nunca has estado presente cuando las botellas a las que tanto mencionas me quitaban la sed.
Me has arrancado la vida al entregarme la tuya.

Preferí perderte.

jueves, 11 de junio de 2015

Historias con síndrome de tormenta de verano

Llega el calor, con él parece llegar la felicidad. Todo va de lujo en las calles, los parques duermen llenos y las heladerías abren... Pero en un minuto, y sin nubes que avisen del mal por venir, se presenta la Tormenta sin carta de invitación. No sólo cae lluvia, también granizo y, de un momento a otro, te tengo al otro lado del tornado. Se nos arrancan las raíces que creíamos aseguradas, caen los frutos de una historia que parecía no tener final... hasta entonces. La furia azota contra las fachadas que acabábamos de colorear y perdemos el pigmento que nos ensució las manos.
El flash parpadeante de los truenos es la única luz que nos ilumina, aún así nos perdemos. Parpadeo y dejas de ser tú, palpo mi alrededor en tu búsqueda, pero no estás. Has dejado de ser tú, te has ido sin una despedida.
Me tenían mal acostumbrada, pensé que todos me darían una explicación antes de partir... pero esta vez solo obtuve silencio, un leído de mala reputación, una hoja en blanco, un "se fue a por tabaco y no volvió". Vaya decepción. Ni siquiera se dignó a regalarme un drama, un empujón, una carrera, una persecución tras la inspiración; no me dejó nada.
Ni una nota en la nevera, ni una sonrisa desganada.

Será mejor así, no tendré recuerdo que borrar... a no ser de que llueva en verano. Esperemos que pase a menudo, pues he perdido a la musa que me daba de comer y estoy pasando hambre de inspiración... Que alguien se apiade de mí, que alguien me dé una historia que contar, que las mías ya están muy quemadas.


sábado, 6 de junio de 2015

Frases de un borracho sobrio; no era alcohol lo que corría por sus venas, sino dolor.
Creo haber conocido a alguien así, ya no recuerdo su nombre.
El borracho nos contaba historias que nunca hubo vivido, como si se supiese el recorrido de los acontecimientos. Nunca supo escoger el camino.
Era un borracho cuerdo, la locura no parecía saciarlo.
Era demasiado inteligente, los libros le aburrían; a menudo nos contaba cuentos.
Aún no sé qué le hacía diferente, sería su forma de cantar al son del silencio, sin ritmo.
El borracho también tenía sus manías: se dejaba la bebida a medias, la tiraba al suelo y la pisaba. Querría deshacerse del pasado, supongo.
Era el hombre que nunca fue niño, un híbrido entre asesino y curandero de su propia alma, la única víctima que sufrió sus daños.

No tenía hijos, tampoco nos habló de una mujer.
"Habrá nacido triste" susurraban las leyendas que buscaban encontrarle sentido a su historia, pero ninguna daba en el clavo. Él, en cambio, siempre apuntaba a la diana, se ganó el corazón de un par de damas que en la vida consiguieron sacarle la sonrisa. "¡Habrá sufrido mal de amores!" gritaban las despechadas.

Yo era la niña que seguía los instintos de la leona que creía ser, pregunté sin pelos en la lengua y el flequillo por los ojos. Obtuve respuestas olvidadas entre una multitud que me miraba con la boca abierta.
 No recuerdo qué tipo de conversación tuvimos, pero sé que fue la última. Desapareció y se fundió en mi memoria, tengo su imagen grabada en la cabeza y su muerte me ha traído un girasol que se esconde ante la Noche.
El sobrio murió borracho de sentimiento, nunca supo vivir. 
Me trajo la única flor que se intimidaría al verme.


miércoles, 3 de junio de 2015

All you had to do was stay.

Yo lo que quiero es bajar a Tánger sin tener la necesidad de andar buscándote.
Yo lo que anhelo es la llegada de una noche en la que no te sueñe.
Yo lo que busco es olvidar todo lo que tenga que ver contigo.
Yo lo que persigo es la sombra que creo haber perdido.
Yo lo que deseo es que dejes de ser tú.

Que comience a ser él
Que se lo ha ganado
Aún no le he otorgado la victoria
No mientras mantengas la primera posición
No mientras sigas en el podium
Qué difícil es bajarte de la noria a la que nunca te subiste
El vértigo y la altura de la distancia parecieron asustarte
Qué vacío andará el mar desde que no me baño
Desde que no lo cruzas.

Ojalá dejes de ser tú algún día
Y sepa reconocer que no tengo futuro en la otra orilla
Quizá recuerdes que durante un tiempo te escribía
Y decidas pasearte por aquí y veas
que he dejado de dedicártelo a ti.
Ojalá aprenda de una vez por todas a segregar el sentimiento de la inspiración, la musa deje de viajar al otro lado del mar y se mude a la Capital.
Quizá consigas sacar algún éxito que pueda tocar con la guitarra que tengo desde hace un tiempo, aquella no me he atrevido a acariciar desde que no te tengo. 
Ojalá llegue la noche en la que escuche tu nombre y no me entren ganas de llorar
Quizá seas tú el que, al escuchar el mío, no puedas impedirte temblar

Yo lo que quiero es pasearme por Tánger con la mirada baja, con la alerta en calma y sin la necesidad de encontrarte.
Yo lo que anhelo es la salvación de una historia que naufragó en un estrecho que nunca nos invitó.
Yo lo que deseo es la vuelta de la tranquilidad que no busco alterar con una llamada...
Y qué raro sería eso en mí, que ni la ansiedad me cree cuando me despido de ella.

Yo lo reconozco, he perdido la credibilidad.
Todas esas tardes en las que me desahogaba con alguno de mis amigos en un parque y les decía"esta vez la última y nunca más" carecen de significado. 
Al igual que todas esas promesas que me hice a mí misma con la esperanza de abandonar el recuerdo que hoy sigue en pie.
Qué estúpido suena todo cuando deja de ser tu voz la que me lee
Y qué tonta debo resultarle a aquel que no me sepa entender

Que fáciles serán estas rimas para todo el que sepa descifrarlas, qué insulto supondrá mi historia a una realidad a la que no quiero pertenecer.

Supongo que dentro de unos días, semanas o años, cuando haya olvidado cómo me sentía cuando tú solías colarte en mi vida, lea esto y ría. O llore o yo que sé ya, pero al menos pueda recordarte y decir: él sí merecía la pena.

martes, 2 de junio de 2015



Soy  una cobarde, una niña que no supera las despedidas; el nudo de una novela que no encuentra desenlace, soy la razón por la que no encuentro motivos para olvidarte. Soy el viento que trae los recuerdos de un pasado olvidado. Soy el verano que desearías no haber tenido.
Soy el destino que te hubiese encantado cruzarte
Soy los pétalos secos de la rosa que le regalaste a la otra
Soy la canción que nunca te has atrevido a tocar
Soy el aire que no lograste respirar
Soy la sonrisa que conseguiste censurar
Soy el libro que no llegó a enamorarte con su portada
Soy el perfume que nadie se prueba en las tiendas
Soy la amargura teñida de locura
Soy la huida consentida de tu corazón fuera de esta espina
Soy valiente, la mujer que decide darle forma a las batallas; el cuerpo de una historia sin extremidades.
Soy el rugido prematuro de un león recién nacido
Soy el link que maldices antes de abrir
Soy todas esas noches sin dormir
Soy el dolor que  te niegas sentir
Soy aquello que has mandado enterrar
Soy el mes de mayo
La fecha que pregonaste en vela
Soy las visitas que ya no me haces
Soy todos los viajes que no planeaste
Soy el estrecho que nos quiso separar
Y, aunque yo ya conocía mar, tú lo trasladaste a la Capital...


He dejado de esperarte


domingo, 31 de mayo de 2015

La mirada se me nubla, pierdo la noción del tiempo.
Comienza la pesadilla de la que nadie me puede despertar.
El corazón inicia la huida a la que no estaba invitada, pero en mi pecho no encuentra salida
Lo oigo latir tan fuerte que dejo de escuchar todo lo demás
Y me centro en la caída.
Mi cuerpo deja de pertenecerme
Para convertirse en mi propio enemigo
Cortocircuito.

Tiemblo, lloro, respiro. Dejo de hacerlo.
Mi cuerpo y mente liberan una lucha de la que no tenía conciencia.
Uno tira por un lado, otra por el otro. Y me rompo.
Colisiono contra las paredes de mi subconsciente


Muero, me muero. Me asesino. Resucito y vivo, vivo.
Mi corazón corre, vuela, y yo quedo muda, quieta, observando como desaparece. Y vuelve.
La soledad me asusta, la multitud me satura.
Tiemblo, grito, respiro. Dejo de hacerlo.
Me arañan las lágrimas en los ojos
Subo al tiovivo caducado donde me encuentro montada en Caos.
Y giro, y giro. Mi mundo se marea con él, por él.

No encuentro nombre a la sensación, y eso me pone peor
Siempre he querido saber qué siento
Para qué
De dónde
Y durante cuánto
Pero no termina, no parece terminar...
Que alguien me saque de este maldito circo
Siempre tuve miedo a los payasos, me he convertido en uno
¿¡Quién me ha traído aquí!?
"¡Yo misma!" Me respondo entre grito y sollozo.
Y tiemblo, tiemblo...

Es como si mi cuerpo quisiese deshacerse de mi alma
De mí
De Laila.
Yo me quiero rendir, juro que me quiero rendir...
Entonces llega la calma, el partido acaba en empate.
Ninguno feliz, pero todos contentos.
Y me recupero
Recupero mi cuerpo
Sitúo mi alma.
Y despierto... He estado despierta todo este tiempo.
Han pasado 15 minutos.

Ansiedad.
El doctor dice que es ansiedad...
Hagámosle caso,
Eufemismo de locura, lo llaman.





sábado, 30 de mayo de 2015

Todas parecen esperar a su príncipe azul.
Yo, en cambio, corrí hacia un loco con guitarra enamorado de la música. Creí que en su corazón habría suficiente espacio para mí, qué ingenua.
Él ya fardaba de tener su propia historia de amor; prefería pasar una noche en el estudio que tres a mi vera y así no había quién lo pillase con vida.
porque mientras que a mí las palabras me visten, la música a ti te desnuda.

Hace unos días hablé con Abel, se presentó en uno de mis sueños para contarme su historia. Me habló de su fuente de inspiración, 
"Ella apareció de la nada, no sé ni cómo acabé enamorado de ella. Y quiero creer que es eso lo que me tiene atado a su recuerdo.
Es el aroma que aún no he respirado o la canción que me queda por escribir; es el último trago, la primera calada.
¿Recuerdas? And you think your happiness is real... No it isn't, you know why? Because she doesn't exist. Y no existe al menos tal y como yo la recuerdo. Ha cambiado, y es, de nuevo, lo que me aferra a ella. Es el fantasma que me sigue, está escondida en cada una de las oportunidades que me he dado con otras. Nunca me deja dormir. Estoy obsesionado con su voz y ni siquiera recuerdo cómo suena. Es el eco constante del último tramo del túnel, pero no termina... No quiere ver la luz."
Desperté con la necesidad de escribirlo. Lleva unos meses encerrado en mi diario (en el que hablo de todo menos de mí misma, por cierto) y hoy he decidido darle vida a su confesión. Recordad que solo se trata de un sueño... Y que éstos no son más que el reflejo de nuestro propio subconsciente. Pero yo soy feliz, ¿sabes? Al menos he tenido la oportunidad de escucharle a través de mí...
The Weeknd sigue sonando.

There comes a time in a man's life when he must take responsibility for the choices he has made...


viernes, 29 de mayo de 2015

Hola,
Hoy necesito que me leas.
Están pasando una serie de cosas... Y no estoy segura de ni una de ellas.
He cortado el contacto con la otra persona y no me ha costado nada hacerlo, supongo que te lo hueles, no me llevaría a ningún lugar.
Pero por otra parte eso es lo que pienso yo de ti, y de mí. Juntos no hemos llegado a nada, ni siquiera a un final determinado. En cambio, aquí sigo, escribiendo al pasado como si el eco me fuese a contestar algo con sentido.
No oigo ni un suspiro, pero te leo.
Y ya no sé lo que entiendo.
Te leo porque tú me has permitido hacerlo, a un solo click me tenías en tu abismo. Soy débil, y lo sabes.
No me hace falta recordarte que no te olvido aunque quiera, aunque me lo pidas. Aunque duela... 
Puede, y de eso sí creo estar segura, que me esté montando mis películas. Quiero pensar que tú ya has decidido avanzar, pero te veo mal. Noches sin dormir y frases que no logro descifrar. 
Espero que seas feliz... De verdad, te lo deseo y rezo. Yo lo soy, si te lo preguntas. No obstante, me gustaría que las cosas hubiesen sido diferentes, algo raras, difíciles, sencillas... A tu lado, siempre a tu lado... Tan lejos, siempre tan lejos...

Estoy tomando decisiones con los ojos cerrados y el corazón en pausa, como la de retroceder -otra vez-, asomándome a tu presente... Y sin vista de futuro, que lo hace más triste.
No me pierdo, la pérdida es involuntaria... Mas yo me obceco en la búsqueda de la perdición, la que te hará desaparecer aunque no quiera, aunque me lo pidas, aunque duela...
Vuelve, si es que me lees. Y hablemos, aunque sea por última vez.
Cuántas veces nos habremos despedido para siempre... Para siempre volver, una más no nos hará daño. Quizá nos destroce, pero lo prefiero.
Necesito encontrarme.








miércoles, 27 de mayo de 2015

No te puedes imaginar la cantidad de discusiones que he podido tener con el otro por no hablarle de ti.
Que sigo enamorada, dice. ¡Como si lo hubiese estado antes!
Que para qué te escribo, me reprocha.
Que no me cuesta nada decirle tu nombre, ¿para qué? Pregunto.
Dile, por favor; hazle saber que eres parte de mí.
No me entiende.
Yo ya se lo he repetido tantas veces que ha perdido el significado.
Le he regalado te quieros que no le pertenecían sólo para que cambiase de tema.
Tío, cuéntale que tú y yo somos historia, que nuestra función no llegó a levantar el telón, que se canceló por falta de entradas.
O de viajes.
Tú aquí o yo ahí.
Soy y no sé si estoy
En el centro o en la costa; tirando pal norte o asomada al mediterráneo
No sé qué soy, ni si estoy.
Mis metas rondan por todas partes, y aunque la realidad me acaricie, son los sueños los que me tocan.

Aún así nada. Nunca llegó a comprender ni una sola palabra al leerme; no te creas, tampoco al escucharme, por eso dejé de explicarle.


Quizá hoy se alegre al verse reflejado en las primeras letras que hablan de él, lástima que sean las últimas.
Hay historias que no merecen ser contadas...







miércoles, 20 de mayo de 2015


No me doy por aludida. Escribes, por primera vez en dos años, pero no es para mí.
No me doy por aludida.Y duele, joder, no sé decir otra cosa.
Ya sé cómo te sentirás cuando deje de publicar para ti, pero no creo que sea capaz de hacerte tanto daño...
No te merezco, es eso, ¿verdad? Ahora me vendrás con la excusa, el pretexto. No te merezco, se supone que no te merezco. El daño, el volver, el irte, el irte para no volver. No me merezco una de tus canciones, tampoco alguno de tus viajes. Ni siquiera me merezco uno de esos tristes 140 caracteres.
Se me olvidaba, ahora hay otra. Yo nunca fui una, tampoco. Pero, ¡leches!

Me tengo que hacer a la idea de que no regresarás, debo concienciarme de que te fuiste para siempre. De que moriré sin verte, de que esta noche me dormiré sin escucharte. Debo de pensar que ya no me quieres, que todo fue mentira y que no existes. Mejor como si no existieses, como siempre haces tú conmigo.
No existí para ti. Solo fui un fantasma que, a veces, te rondaba en busca de inspiración; tú fuiste mi Melinda, y juntos compartimos unas cuantas conversaciones de locos que hasta ahora ningún cuerdo ha conseguido descifrar...
Inventamos nuestro propio código, nuestro lenguaje. Creamos las reglas de un juego que ninguno de los dos ganó. Nos dimos por vencidos antes, mucho antes, de demostrarnos el "amor" (tú lo llamabas así) que pregonábamos a las cuatro paredes, tú a las mías, yo a las tuyas. Pero nunca las de una misma habitación, y nunca estando en la misma cama.

Estoy cansada, estoy harta, estoy agotada, y me pone triste. Escribirte, sí. Siempre.
Siempre la misma historia, siempre es tu guitarra la que pierde cuerdas y, yo la que no encuentra la cordura. Siempre es tu mirada negra y el contraste con mi alma. Siempre es tu voz la única que se oye por aquí y mi escritura la que se murmulla. Una y otra vez, lo de siempre. Debería parar ya, ¿no crees? Tranquilo, no tendré en cuenta tu opinión cuando me lea.
Si fuese por él, habría dejado de escribir hace ya un tiempo. Este link, por estas fechas, habría caducado y el olor papel mojado no inundaría mi salón. Pero no quiero eso, nadie parece entenderme.
Todos afirman conocerme a través de esto, como si estuvieran juzgándome desde dentro.
Que no te quiero. ¡Que se enteren! ¡Que te enteres! ¡Que me entere!
Aún así te hablo, todas las noches, ocasionalmente incluso de día pero eso permanece en mi diario, eso reposa en caligrafía.

No me lo merezco. Mis amigos no paran de repetírmelo. Que me merezco mucho más, como si no me conociesen. ¡Que no quiero merecerme a nadie! No quiero ser de nadie, no quiero vivir para nadie, no quiero escribir a nadie, no quiero rendirme ante nadie. Pero por aquí ando, en una lucha constante, totalmente intencionada. Desde allí  no puedes verme, te ciega la orilla y a mí el horizonte siempre me ha pillado lejos. Es más, supongo que ha habido un mal entendido, no te merezco. Soy yo la que no te merece... Ojalá no me importase. Ojalá no lo creyese así, pero de corazón... No te merezco.

viernes, 10 de abril de 2015

Esta vez soy yo la mala.
Con otro, que ya no él.
He dejado de ser víctima para convertirme en opresor. No sé qué se siente, olvidé cómo hacerlo; tampoco me alimento de su dolor, pero el mío va desapareciendo.
No le quiero, pero le respondo con la sonrisa que me enseñaron a fingir.
No es que me conforme, es que he dejado de intentarlo. Me siento fiera en una ciudad de bestias, asesina de cobardes que no me hacen más valiente.
Esta vez soy yo.
No él, nunca lo fuiste tú.


He abierto un par de libros que he cerrado antes de llegar a la tercera página, he terminado capítulos que no acabaron de engancharme, he quemado cuentos que no me convencían. Me han hecho daño y he devuelto el doble.
Me rindo, eres la única historia que no quiero que acabe. Confieso.

A veces, intento.
Me convenzo de lo poco que te quise, intento calar el recuerdo de un pasado brillante y olvidar lo mucho que significas para mí. No funciona, no me funciona, no te funciona.

Pero...
Todo comienza cuando decido aparecer, tú decides quedarte (aunque sea por una noche). Consigue acabar la madrugada de una mañana extraña, y sin esperar a que se repita, vuelvo a enamorarme. Me enamoro del reflejo de la distancia, de ti, de tu guitarra y de la voz que ya no recuerdo; te encandilas de mi serenidad, de mi sinceridad, de la mirada que nunca has podido descifrar.

Pero...
 Se acaba, y ya no sé distinguir  realidad de sueño.. El piano, la banda sonora de las pesadillas que aún no has protagonizado; tengo tus seis cuerdas atadas al cuello.

Pero...
Tarde, lejos, muy lejos...

viernes, 30 de enero de 2015

Ya no habla el dolor a través de mis dedos, la tinta tampoco llora arañada por el papel.
Es todo distinto.
Esta última vez ha sido la más dura, pero no la más difícil.

"I'm used to being used" ya lo decía Abel, solo que yo jamás había escuchado esa parte.

Ya no tengo nada nuevo que contarte. Tampoco es que haya cambiado mucho. Bueno, ahora sé lo dispuesto que hubieses estado si las cosas hubiesen sido diferentes...
No estoy triste, estoy decepcionada.
Pero no pasa nada, tenías razón y es que el destino no te quiere en mi camino. Supongo.

De verdad, estoy bien. Ya no hace falta que te preocupes por mí.
Has sido la etapa más rara de mis 18 años de vida, aunque hayas estado desde los 16.
Me has marcado la huella que no habían puesto los demás, ahora me quedo con el fósil.

Está bien, estoy bien.
Fuiste lo más bonito; un sentimiento, puro.
Yo no me enamoré, pero te quise. Y te quise de corazón, como te quiero ahora.
No te preocupes. No hay rencor. Lo prometo.

Me has enseñado a ver el lado bueno de las cosas. Me has chutado positivismo.
¿Sabes lo bueno de todo esto? A pesar del dolor; me inspiras, y lo fuerte es que yo te inspiro a ti. ¿No es una locura?
Quedémonos con eso.
El sentimiento como lo único que nos mantendrá unidos de por vida.
Ese amor mutuo se transformará, se reflejará en mis libros, en tus canciones.
Quedémonos con eso.
Somos artistas, tenemos un don: somos  humanos. De carne y hueso.
Somos sentimientos al desnudo, es el arte el que nos viste.
Es el arte el que nos une.
Fue el arte el que nos encontró
Y el hizo que nos encontrásemos.
Quédate con eso.

Te pido un favor, no me olvides. No me hará falta recordarte.
Cuando llegues lejos acuérdate de mí. ¿Prometido?

So baby love me
Before they all love me
Until you won't love me
I'll be different
I think I'll be different
I hope I'm not diferent
I hope you still listen
                                 -TheWeeknd
Te quiero. Siempre lo haré.
Te deseo lo mejor, ahora sí, de corazón.
Y todas esas cosas que se dicen para quedar bien.
Y ahora mchi, yallah... Esos éxitos no se van a cocer solos.

jueves, 15 de enero de 2015

¿Recuerdas cuando tu canción favorita se convirtió en la única letra de nuestra historia? Entonces llegué yo, cuando creí que todo había terminado, para cambiar el sentido de los acontecimientos.
Escribí lo prohibido y describí tus tabús. Me perdí contando las veces que nos despedimos y me encontré en cada nota de las melodías que aún no había escuchado.
Soñé contigo y me olvidé de ti.
Localicé tu lugar favorito de Tanger, y no entré.
Me escondí mientras te asomabas para buscarme.
Fingí que no tenía nada que ver contigo, cuando lo único que deseaba era verte.

Sigo rompiéndome cada vez que te escribo.

¿Sabes? La gente me pide que te olvide.
Han habido otros que me preguntaban qué tenías tú que no tuvieran ellos.
Los demás simplemente se han rendido porque no entendían la respuesta.

¿Qué tienes tú que no tengan ellos? 
Pues mira, tú eres una parte de mí que no conocía. La que no pienso explicar al mundo. Eres la parte de mí que solo ambos conocemos. Eres la parte de mí de la que no te puedes distanciar, ni al otro lado del mar. Eres la parte de mí que no olvida. Eres el que abre conversación solo y exclusivamente para saber si estoy bien. Eres la parte de mí que me enloquece, que me trastorna; la que me mantiene cuerda.
 Contigo me convertí en todo lo que odiaba. Contigo fui quien quise ser. Fui como soy ya, por fin.

La gente me pide que te olvide porque no te conocen. Ni a ti ni a nuestra historia, solo saben de aquello que publico. Porque no todo lo que escribo termina por aquí, así que imagínate.
Los que me piden que te saque de mi cabeza solo me han leído. No han tenido el placer de discutir contigo. Tampoco han tenido acceso a la canción que ya tengo guardada en el cajón.

No te he olvidado.
No quiero hacerlo.
Los que me piden que lo haga no conocen esa parte de mí. No saben que eres parte de mí.

No te olvido porque sé que tú tampoco lo has hecho,
es como que cuando escribo un final vuelves a aparecer
es como si cansado de mí, volvieses para recordármelo una vez más
es como que quizá estés cansado de olvidar
es como que te odio, te odio, te quiero pero te escribo
Y así no hay quien cuente tu historia. Si es que cada vez que la creo acabada vuelves para cambiarme los verbos a primera persona... del plural.
Entonces deja de ser solo tu lucha y la música pasa de hacerle caso a tu cabeza para convertirme en tu musa.

Pero
Ahí estás. Y aquí estoy. Y nada ha cambiado,
Ahora, como siempre suele ocurrir, solo nos queda un mensaje escrito en el cielo; traído por la paloma que nos hizo encontrarnos.
Pero
Tú sigues ahí.
Yo aquí. Y yo siempre tuve fobia a la distancia.
 ¿Ves como nada ha cambiado?













jueves, 1 de enero de 2015

Se repiten historias, siempre terminamos siendo ese círculo vicioso del que no logramos salir, por mucho que queramos.
¿Qué nos impide avanzar? O mejor dicho, ¿qué nos hace retroceder? La mayoría echaría la culpa a una persona, un nombre, una mirada. ¿De verdad existe un motivo?

Aún existen mil y una razones por las que escribirte, y no dejaré de hacerlo hasta que vuelvas.... Y lo hiciste.