Hoy necesito que me leas.
Están pasando una serie de cosas... Y no estoy segura de ni una de ellas.
He cortado el contacto con la otra persona y no me ha costado nada hacerlo, supongo que te lo hueles, no me llevaría a ningún lugar.
Pero por otra parte eso es lo que pienso yo de ti, y de mí. Juntos no hemos llegado a nada, ni siquiera a un final determinado. En cambio, aquí sigo, escribiendo al pasado como si el eco me fuese a contestar algo con sentido.
No oigo ni un suspiro, pero te leo.
Y ya no sé lo que entiendo.
Te leo porque tú me has permitido hacerlo, a un solo click me tenías en tu abismo. Soy débil, y lo sabes.
No me hace falta recordarte que no te olvido aunque quiera, aunque me lo pidas. Aunque duela...
Puede, y de eso sí creo estar segura, que me esté montando mis películas. Quiero pensar que tú ya has decidido avanzar, pero te veo mal. Noches sin dormir y frases que no logro descifrar.
Espero que seas feliz... De verdad, te lo deseo y rezo. Yo lo soy, si te lo preguntas. No obstante, me gustaría que las cosas hubiesen sido diferentes, algo raras, difíciles, sencillas... A tu lado, siempre a tu lado... Tan lejos, siempre tan lejos...
Estoy tomando decisiones con los ojos cerrados y el corazón en pausa, como la de retroceder -otra vez-, asomándome a tu presente... Y sin vista de futuro, que lo hace más triste.
No me pierdo, la pérdida es involuntaria... Mas yo me obceco en la búsqueda de la perdición, la que te hará desaparecer aunque no quiera, aunque me lo pidas, aunque duela...
Vuelve, si es que me lees. Y hablemos, aunque sea por última vez.
Cuántas veces nos habremos despedido para siempre... Para siempre volver, una más no nos hará daño. Quizá nos destroce, pero lo prefiero.
Necesito encontrarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario