All you had to do was stay.
Yo lo que quiero es bajar a Tánger sin tener la necesidad de andar buscándote.
Yo lo que anhelo es la llegada de una noche en la que no te sueñe.
Yo lo que busco es olvidar todo lo que tenga que ver contigo.
Yo lo que persigo es la sombra que creo haber perdido.
Yo lo que deseo es que dejes de ser tú.
Que comience a ser él
Que se lo ha ganado
Aún no le he otorgado la victoria
No mientras mantengas la primera posición
No mientras sigas en el podium
Qué difícil es bajarte de la noria a la que nunca te subiste
El vértigo y la altura de la distancia parecieron asustarte
Qué vacío andará el mar desde que no me baño
Desde que no lo cruzas.
Ojalá dejes de ser tú algún día
Y sepa reconocer que no tengo futuro en la otra orilla
Quizá recuerdes que durante un tiempo te escribía
Y decidas pasearte por aquí y veas
que he dejado de dedicártelo a ti.
Ojalá aprenda de una vez por todas a segregar el sentimiento de la inspiración, la musa deje de viajar al otro lado del mar y se mude a la Capital.
Quizá consigas sacar algún éxito que pueda tocar con la guitarra que tengo desde hace un tiempo, aquella no me he atrevido a acariciar desde que no te tengo.
Ojalá llegue la noche en la que escuche tu nombre y no me entren ganas de llorar
Quizá seas tú el que, al escuchar el mío, no puedas impedirte temblar
Yo lo que quiero es pasearme por Tánger con la mirada baja, con la alerta en calma y sin la necesidad de encontrarte.
Yo lo que anhelo es la salvación de una historia que naufragó en un estrecho que nunca nos invitó.
Yo lo que deseo es la vuelta de la tranquilidad que no busco alterar con una llamada...
Y qué raro sería eso en mí, que ni la ansiedad me cree cuando me despido de ella.
Yo lo reconozco, he perdido la credibilidad.
Todas esas tardes en las que me desahogaba con alguno de mis amigos en un parque y les decía"esta vez la última y nunca más" carecen de significado.
Al igual que todas esas promesas que me hice a mí misma con la esperanza de abandonar el recuerdo que hoy sigue en pie.
Qué estúpido suena todo cuando deja de ser tu voz la que me lee
Y qué tonta debo resultarle a aquel que no me sepa entender
Que fáciles serán estas rimas para todo el que sepa descifrarlas, qué insulto supondrá mi historia a una realidad a la que no quiero pertenecer.
Supongo que dentro de unos días, semanas o años, cuando haya olvidado cómo me sentía cuando tú solías colarte en mi vida, lea esto y ría. O llore o yo que sé ya, pero al menos pueda recordarte y decir: él sí merecía la pena.
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