domingo, 31 de mayo de 2015

La mirada se me nubla, pierdo la noción del tiempo.
Comienza la pesadilla de la que nadie me puede despertar.
El corazón inicia la huida a la que no estaba invitada, pero en mi pecho no encuentra salida
Lo oigo latir tan fuerte que dejo de escuchar todo lo demás
Y me centro en la caída.
Mi cuerpo deja de pertenecerme
Para convertirse en mi propio enemigo
Cortocircuito.

Tiemblo, lloro, respiro. Dejo de hacerlo.
Mi cuerpo y mente liberan una lucha de la que no tenía conciencia.
Uno tira por un lado, otra por el otro. Y me rompo.
Colisiono contra las paredes de mi subconsciente


Muero, me muero. Me asesino. Resucito y vivo, vivo.
Mi corazón corre, vuela, y yo quedo muda, quieta, observando como desaparece. Y vuelve.
La soledad me asusta, la multitud me satura.
Tiemblo, grito, respiro. Dejo de hacerlo.
Me arañan las lágrimas en los ojos
Subo al tiovivo caducado donde me encuentro montada en Caos.
Y giro, y giro. Mi mundo se marea con él, por él.

No encuentro nombre a la sensación, y eso me pone peor
Siempre he querido saber qué siento
Para qué
De dónde
Y durante cuánto
Pero no termina, no parece terminar...
Que alguien me saque de este maldito circo
Siempre tuve miedo a los payasos, me he convertido en uno
¿¡Quién me ha traído aquí!?
"¡Yo misma!" Me respondo entre grito y sollozo.
Y tiemblo, tiemblo...

Es como si mi cuerpo quisiese deshacerse de mi alma
De mí
De Laila.
Yo me quiero rendir, juro que me quiero rendir...
Entonces llega la calma, el partido acaba en empate.
Ninguno feliz, pero todos contentos.
Y me recupero
Recupero mi cuerpo
Sitúo mi alma.
Y despierto... He estado despierta todo este tiempo.
Han pasado 15 minutos.

Ansiedad.
El doctor dice que es ansiedad...
Hagámosle caso,
Eufemismo de locura, lo llaman.





sábado, 30 de mayo de 2015

Todas parecen esperar a su príncipe azul.
Yo, en cambio, corrí hacia un loco con guitarra enamorado de la música. Creí que en su corazón habría suficiente espacio para mí, qué ingenua.
Él ya fardaba de tener su propia historia de amor; prefería pasar una noche en el estudio que tres a mi vera y así no había quién lo pillase con vida.
porque mientras que a mí las palabras me visten, la música a ti te desnuda.

Hace unos días hablé con Abel, se presentó en uno de mis sueños para contarme su historia. Me habló de su fuente de inspiración, 
"Ella apareció de la nada, no sé ni cómo acabé enamorado de ella. Y quiero creer que es eso lo que me tiene atado a su recuerdo.
Es el aroma que aún no he respirado o la canción que me queda por escribir; es el último trago, la primera calada.
¿Recuerdas? And you think your happiness is real... No it isn't, you know why? Because she doesn't exist. Y no existe al menos tal y como yo la recuerdo. Ha cambiado, y es, de nuevo, lo que me aferra a ella. Es el fantasma que me sigue, está escondida en cada una de las oportunidades que me he dado con otras. Nunca me deja dormir. Estoy obsesionado con su voz y ni siquiera recuerdo cómo suena. Es el eco constante del último tramo del túnel, pero no termina... No quiere ver la luz."
Desperté con la necesidad de escribirlo. Lleva unos meses encerrado en mi diario (en el que hablo de todo menos de mí misma, por cierto) y hoy he decidido darle vida a su confesión. Recordad que solo se trata de un sueño... Y que éstos no son más que el reflejo de nuestro propio subconsciente. Pero yo soy feliz, ¿sabes? Al menos he tenido la oportunidad de escucharle a través de mí...
The Weeknd sigue sonando.

There comes a time in a man's life when he must take responsibility for the choices he has made...


viernes, 29 de mayo de 2015

Hola,
Hoy necesito que me leas.
Están pasando una serie de cosas... Y no estoy segura de ni una de ellas.
He cortado el contacto con la otra persona y no me ha costado nada hacerlo, supongo que te lo hueles, no me llevaría a ningún lugar.
Pero por otra parte eso es lo que pienso yo de ti, y de mí. Juntos no hemos llegado a nada, ni siquiera a un final determinado. En cambio, aquí sigo, escribiendo al pasado como si el eco me fuese a contestar algo con sentido.
No oigo ni un suspiro, pero te leo.
Y ya no sé lo que entiendo.
Te leo porque tú me has permitido hacerlo, a un solo click me tenías en tu abismo. Soy débil, y lo sabes.
No me hace falta recordarte que no te olvido aunque quiera, aunque me lo pidas. Aunque duela... 
Puede, y de eso sí creo estar segura, que me esté montando mis películas. Quiero pensar que tú ya has decidido avanzar, pero te veo mal. Noches sin dormir y frases que no logro descifrar. 
Espero que seas feliz... De verdad, te lo deseo y rezo. Yo lo soy, si te lo preguntas. No obstante, me gustaría que las cosas hubiesen sido diferentes, algo raras, difíciles, sencillas... A tu lado, siempre a tu lado... Tan lejos, siempre tan lejos...

Estoy tomando decisiones con los ojos cerrados y el corazón en pausa, como la de retroceder -otra vez-, asomándome a tu presente... Y sin vista de futuro, que lo hace más triste.
No me pierdo, la pérdida es involuntaria... Mas yo me obceco en la búsqueda de la perdición, la que te hará desaparecer aunque no quiera, aunque me lo pidas, aunque duela...
Vuelve, si es que me lees. Y hablemos, aunque sea por última vez.
Cuántas veces nos habremos despedido para siempre... Para siempre volver, una más no nos hará daño. Quizá nos destroce, pero lo prefiero.
Necesito encontrarme.








miércoles, 27 de mayo de 2015

No te puedes imaginar la cantidad de discusiones que he podido tener con el otro por no hablarle de ti.
Que sigo enamorada, dice. ¡Como si lo hubiese estado antes!
Que para qué te escribo, me reprocha.
Que no me cuesta nada decirle tu nombre, ¿para qué? Pregunto.
Dile, por favor; hazle saber que eres parte de mí.
No me entiende.
Yo ya se lo he repetido tantas veces que ha perdido el significado.
Le he regalado te quieros que no le pertenecían sólo para que cambiase de tema.
Tío, cuéntale que tú y yo somos historia, que nuestra función no llegó a levantar el telón, que se canceló por falta de entradas.
O de viajes.
Tú aquí o yo ahí.
Soy y no sé si estoy
En el centro o en la costa; tirando pal norte o asomada al mediterráneo
No sé qué soy, ni si estoy.
Mis metas rondan por todas partes, y aunque la realidad me acaricie, son los sueños los que me tocan.

Aún así nada. Nunca llegó a comprender ni una sola palabra al leerme; no te creas, tampoco al escucharme, por eso dejé de explicarle.


Quizá hoy se alegre al verse reflejado en las primeras letras que hablan de él, lástima que sean las últimas.
Hay historias que no merecen ser contadas...







miércoles, 20 de mayo de 2015


No me doy por aludida. Escribes, por primera vez en dos años, pero no es para mí.
No me doy por aludida.Y duele, joder, no sé decir otra cosa.
Ya sé cómo te sentirás cuando deje de publicar para ti, pero no creo que sea capaz de hacerte tanto daño...
No te merezco, es eso, ¿verdad? Ahora me vendrás con la excusa, el pretexto. No te merezco, se supone que no te merezco. El daño, el volver, el irte, el irte para no volver. No me merezco una de tus canciones, tampoco alguno de tus viajes. Ni siquiera me merezco uno de esos tristes 140 caracteres.
Se me olvidaba, ahora hay otra. Yo nunca fui una, tampoco. Pero, ¡leches!

Me tengo que hacer a la idea de que no regresarás, debo concienciarme de que te fuiste para siempre. De que moriré sin verte, de que esta noche me dormiré sin escucharte. Debo de pensar que ya no me quieres, que todo fue mentira y que no existes. Mejor como si no existieses, como siempre haces tú conmigo.
No existí para ti. Solo fui un fantasma que, a veces, te rondaba en busca de inspiración; tú fuiste mi Melinda, y juntos compartimos unas cuantas conversaciones de locos que hasta ahora ningún cuerdo ha conseguido descifrar...
Inventamos nuestro propio código, nuestro lenguaje. Creamos las reglas de un juego que ninguno de los dos ganó. Nos dimos por vencidos antes, mucho antes, de demostrarnos el "amor" (tú lo llamabas así) que pregonábamos a las cuatro paredes, tú a las mías, yo a las tuyas. Pero nunca las de una misma habitación, y nunca estando en la misma cama.

Estoy cansada, estoy harta, estoy agotada, y me pone triste. Escribirte, sí. Siempre.
Siempre la misma historia, siempre es tu guitarra la que pierde cuerdas y, yo la que no encuentra la cordura. Siempre es tu mirada negra y el contraste con mi alma. Siempre es tu voz la única que se oye por aquí y mi escritura la que se murmulla. Una y otra vez, lo de siempre. Debería parar ya, ¿no crees? Tranquilo, no tendré en cuenta tu opinión cuando me lea.
Si fuese por él, habría dejado de escribir hace ya un tiempo. Este link, por estas fechas, habría caducado y el olor papel mojado no inundaría mi salón. Pero no quiero eso, nadie parece entenderme.
Todos afirman conocerme a través de esto, como si estuvieran juzgándome desde dentro.
Que no te quiero. ¡Que se enteren! ¡Que te enteres! ¡Que me entere!
Aún así te hablo, todas las noches, ocasionalmente incluso de día pero eso permanece en mi diario, eso reposa en caligrafía.

No me lo merezco. Mis amigos no paran de repetírmelo. Que me merezco mucho más, como si no me conociesen. ¡Que no quiero merecerme a nadie! No quiero ser de nadie, no quiero vivir para nadie, no quiero escribir a nadie, no quiero rendirme ante nadie. Pero por aquí ando, en una lucha constante, totalmente intencionada. Desde allí  no puedes verme, te ciega la orilla y a mí el horizonte siempre me ha pillado lejos. Es más, supongo que ha habido un mal entendido, no te merezco. Soy yo la que no te merece... Ojalá no me importase. Ojalá no lo creyese así, pero de corazón... No te merezco.