jueves, 11 de diciembre de 2014

Deja todo vacío, como el huracán que sin llamar a la puerta se presenta en el salón de tu casa, lo desploma todo y luego con el mismo arte: huye.
Así es siempre.
La confusión lo rodea constantemente. Cambia de decisión, de ánimo, de parecer y desaparece. Siempre la misma historia.

Puedo llegar a afirmar que quizá fue eso lo que me mantuvo atada a su recuerdo durante tanto tiempo: la necesidad de estabilizarle.
Era todo un desafío, ¿verdad?
 No todos los días te topas con la persona que perdería la cordura por escuchar tu voz, tan solo tu voz...
Tampoco pedía tanto, ¿no?
Pues yo no pude.

Pero así es él siempre, que no te extrañe si se choca contigo. 
Lo entregará todo;
Su guitarra
Su voz
Sus noches a la luz de las velas
Sus días bajo el amparo de la luna
Sus botellas
Sus anécdotas, su dolor
Sus libanesas, también.
Malditas...

Yo siempre fui ajena a todo esto, no me llegaban más que los rumores de la mañana siguiente porque él seguía sin aparecer por aquel entonces. Pero aún viéndolo desde lejos, al otro lado del mar, conocía sus motivos, las razones... Y no es por ego ni nada, es que de verdad era por mí.
Contesta ahora: ¿no perderías la cabeza?
A lo mejor solo es cosa mía, al fin y al cabo siempre soy yo la rara. O la enferma. 

Leches, ojalá se encuentre contigo. Sí, contigo. Tú que estás leyendo. Es que verás, él nunca me lee; lo sé. Así que me vendría genial que hicieses algo por mí...
Tú, aquí o allí (si es que posees las suerte que nunca tuve) te encontrarás con él. Lo reconocerás, no te preocupes. Yo tampoco le conozco, es gracioso. Bueno, que total... Tú llegarás a él de alguna forma, estoy segura, así que prométeme una cosa
Cuídalo. 
Por mí.
No hace falta que le digas nada, él ya sabe lo mucho que le he querido. Pero hazme ese favor ¿sí? 

Cuídalo.




miércoles, 10 de diciembre de 2014


Yo la quería.
Empezaba a sentirla, me cautivé en su mirar y se fundió en el mío pero no volví a verla salir.
Ocurrió una noche, cuando se escondió tras el edificio más alto de la ciudad y no dejó más luz que la de las estrellas artificiales. Quedó atrás, reflejada en el cristal del tren con destino a casa donde esta noche tampoco podría dormir.
Nunca más esperé a que sus cráteres volvieran a dispararme.
Luna, siempre ella tan cobarde y protagonista.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Dicen que soy diferente.
Que soy todo un secreto.
Que no entienden mi tristeza si no hago más que sonreír.
Que no comprenden porque sonrío si estoy triste.

Dicen que soy diferente.
Que lo mío no tiene cura.
Que soy historia.
Que siempre caigo en duda.

Dicen que soy diferente.
Encantadora.
Desencantada.
Llorica o poetisa.


Me cuentan lo que otros piensan de mí; que soy ejemplo.
Nunca pedí la opinión de al menos uno de ellos, en cambio sintieron la necesidad de soltarlo.
Proclaman que no han conocido a nadie como yo, que soy rara. Y que eso es bueno, decían.

Yo ya no sé qué decir. Pienso que han perdido la originalidad.
¿Qué significado otorgan a la diferencia? No vaya a ser que me lo crea, digo.

"No me entra en la cabeza, ¿no podría haber esperado unos cuatro años? Creo que por ti hubiese merecido la pena. No entiendo por qué te dejó así. A ti, a una chica como tú."
Gran amigo me dijo entonces.


No sé si me entendéis, tampoco espero que lo haga.






domingo, 7 de diciembre de 2014

Debería de cambiar de protagonista.
Ya no tiene sentido escribir sin subrayar el destinatario. 
Sólo me falta revelar tu nombre.
Pero no, no voy a regalar el secreto de tu existencia.
Basta con que sepas que todo esto era para ti.
Gracias.

Iba a despedirme. Prometer que ya no volvería a escribir para ti... Pero prefiero dejar este capítulo entreabierto ahora que sé que esta historia nunca ha estado acabada.


Hasta la próxima.
-Lai.




sábado, 6 de diciembre de 2014

Dear darlin':
Please excuse my writing.

No tengo razones para mis acciones.
Me limito a seguir mis instintos. Instintos que se conducen en la misma dirección.
No tengo la culpa de ello.


Había perdido la fe.
Para mí no existían las almas gemelas, las historias perfectas o los finales felices.
Había pasado por eso, no volvería a decepcionarme. Ya se habían esfumado las falsas expectativas.

Hace unos días hablé con ella de sentimientos.
Fue una conversación extraña, nunca antes había salido el tema. Ella es de hielo, o al menos eso proclama; aunque nunca he logrado creerla. Tiene un alma negra, o eso dice; no me atrevo a contradecir sus teorías.
Somos distintas. Yo siempre risueña, enamoradiza, débil; ella realista, fuerte y objetiva.
Pero seguimos siendo amigas, las mejores. Aunque nunca nos ha gustado etiquetarlo como tal; es mi hermana.

Nos conocemos. La conozco, mucho más allá de aquello que dice ser, yo sé que también -como yo- es débil. Pero eso no lo hizo menos raro cuando me contó.
Me dijo que se había chocado con su alma gemela.
Que después de todo, los sentimientos tampoco estaban tan mal.
Que él había descongelado su alma.
Yo, por aquel entonces, seguía sin entenderlo. Eso no existía, no para mí.  
Pst, películas....




"Me encanta", y no dejaba de repetirlo.

Empecé a creérmelo. Era verdad.
No sé cómo terminé llorando.
Ella se había... ¿enamorado?
¡La corazón de hielo había encontrado a su medio limón!

Me dio una lección:

 Existía.
La persona que me cambiaría la vida; no con la que viviría mejor, pero sí sin la que no podría vivir.

He recuperado la fe.
Existe.
Aquello a lo que otros llamaban amor.
No sé si para mí, pero sí para otros...
Finales felices.

viernes, 5 de diciembre de 2014


Echaré la culpa de todas mis desgracias a mi pasión por escribirte.
 ¿A dónde llegaré si los dos nos rendimos? ¿Qué será de mí si ya no lucho por una causa perdida como la nuestra?



miércoles, 3 de diciembre de 2014

Susurrada.
Arropada en roces de guitarra.
Acariciada por las teclas del piano.
Gritada.
Despertada entre los golpes del tambor.
Agitada.
Envuelta en tu melodía.
Arrancada de las páginas de mi diario.
Insultada.
Amada.
Asesina y resucitada.

Mi canción.
Tal y como fue nuestra historia.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Seré todo un secreto, pero tú eres todo un misterio. Y creo que fue esa nuestra virtud.
Éramos los mejores pero en cuanto comenzaban los gritos, ambos seguíamos el eco.
Todo eran flores y melodías hasta que acabó la primavera, entonces chocamos de vez en cuando. Supongo.
Nos precipitábamos y a la mínima volvíamos a encontrarnos en el abismo. Porque ni en llamas temíamos rozarnos.
No te importó una mierda gritarme al oído y llamarme enferma a la cara.
Ni el precio que pedían por una de tus botellas.
Tampoco te resultó difícil buscarme en otras.

|...|


Creo que no te quiero, pero de alguna manera te has colado en todos mis escritos, recordándome que eres el único merecedor de una historia. 
El sonido sordo de las cuerdas de tu guitarra es el que me impulsa a seguir escribiendo. Debería de darte las gracias. Debería. 
Pero el daño sigue haciendo eco.

Creo que algún día escribiré nuestra canción, pero será lo suficientemente buena como para no salir nunca del cajón. Y bueno, supongo que dentro de unos años reconoceré tu seudónimo en la radio seguido de una melodía, pero como de costumbre, no tendrá nada que ver con nosotros. Porque para ti es mejor así, como si nunca hubiese existido. 

Cuesta creer que este haya sido el final de este cuento interminable, porque la inmortalidad no existe, ni siquiera en historias como la nuestra.