miércoles, 27 de mayo de 2015

No te puedes imaginar la cantidad de discusiones que he podido tener con el otro por no hablarle de ti.
Que sigo enamorada, dice. ¡Como si lo hubiese estado antes!
Que para qué te escribo, me reprocha.
Que no me cuesta nada decirle tu nombre, ¿para qué? Pregunto.
Dile, por favor; hazle saber que eres parte de mí.
No me entiende.
Yo ya se lo he repetido tantas veces que ha perdido el significado.
Le he regalado te quieros que no le pertenecían sólo para que cambiase de tema.
Tío, cuéntale que tú y yo somos historia, que nuestra función no llegó a levantar el telón, que se canceló por falta de entradas.
O de viajes.
Tú aquí o yo ahí.
Soy y no sé si estoy
En el centro o en la costa; tirando pal norte o asomada al mediterráneo
No sé qué soy, ni si estoy.
Mis metas rondan por todas partes, y aunque la realidad me acaricie, son los sueños los que me tocan.

Aún así nada. Nunca llegó a comprender ni una sola palabra al leerme; no te creas, tampoco al escucharme, por eso dejé de explicarle.


Quizá hoy se alegre al verse reflejado en las primeras letras que hablan de él, lástima que sean las últimas.
Hay historias que no merecen ser contadas...







miércoles, 20 de mayo de 2015


No me doy por aludida. Escribes, por primera vez en dos años, pero no es para mí.
No me doy por aludida.Y duele, joder, no sé decir otra cosa.
Ya sé cómo te sentirás cuando deje de publicar para ti, pero no creo que sea capaz de hacerte tanto daño...
No te merezco, es eso, ¿verdad? Ahora me vendrás con la excusa, el pretexto. No te merezco, se supone que no te merezco. El daño, el volver, el irte, el irte para no volver. No me merezco una de tus canciones, tampoco alguno de tus viajes. Ni siquiera me merezco uno de esos tristes 140 caracteres.
Se me olvidaba, ahora hay otra. Yo nunca fui una, tampoco. Pero, ¡leches!

Me tengo que hacer a la idea de que no regresarás, debo concienciarme de que te fuiste para siempre. De que moriré sin verte, de que esta noche me dormiré sin escucharte. Debo de pensar que ya no me quieres, que todo fue mentira y que no existes. Mejor como si no existieses, como siempre haces tú conmigo.
No existí para ti. Solo fui un fantasma que, a veces, te rondaba en busca de inspiración; tú fuiste mi Melinda, y juntos compartimos unas cuantas conversaciones de locos que hasta ahora ningún cuerdo ha conseguido descifrar...
Inventamos nuestro propio código, nuestro lenguaje. Creamos las reglas de un juego que ninguno de los dos ganó. Nos dimos por vencidos antes, mucho antes, de demostrarnos el "amor" (tú lo llamabas así) que pregonábamos a las cuatro paredes, tú a las mías, yo a las tuyas. Pero nunca las de una misma habitación, y nunca estando en la misma cama.

Estoy cansada, estoy harta, estoy agotada, y me pone triste. Escribirte, sí. Siempre.
Siempre la misma historia, siempre es tu guitarra la que pierde cuerdas y, yo la que no encuentra la cordura. Siempre es tu mirada negra y el contraste con mi alma. Siempre es tu voz la única que se oye por aquí y mi escritura la que se murmulla. Una y otra vez, lo de siempre. Debería parar ya, ¿no crees? Tranquilo, no tendré en cuenta tu opinión cuando me lea.
Si fuese por él, habría dejado de escribir hace ya un tiempo. Este link, por estas fechas, habría caducado y el olor papel mojado no inundaría mi salón. Pero no quiero eso, nadie parece entenderme.
Todos afirman conocerme a través de esto, como si estuvieran juzgándome desde dentro.
Que no te quiero. ¡Que se enteren! ¡Que te enteres! ¡Que me entere!
Aún así te hablo, todas las noches, ocasionalmente incluso de día pero eso permanece en mi diario, eso reposa en caligrafía.

No me lo merezco. Mis amigos no paran de repetírmelo. Que me merezco mucho más, como si no me conociesen. ¡Que no quiero merecerme a nadie! No quiero ser de nadie, no quiero vivir para nadie, no quiero escribir a nadie, no quiero rendirme ante nadie. Pero por aquí ando, en una lucha constante, totalmente intencionada. Desde allí  no puedes verme, te ciega la orilla y a mí el horizonte siempre me ha pillado lejos. Es más, supongo que ha habido un mal entendido, no te merezco. Soy yo la que no te merece... Ojalá no me importase. Ojalá no lo creyese así, pero de corazón... No te merezco.

viernes, 10 de abril de 2015

Esta vez soy yo la mala.
Con otro, que ya no él.
He dejado de ser víctima para convertirme en opresor. No sé qué se siente, olvidé cómo hacerlo; tampoco me alimento de su dolor, pero el mío va desapareciendo.
No le quiero, pero le respondo con la sonrisa que me enseñaron a fingir.
No es que me conforme, es que he dejado de intentarlo. Me siento fiera en una ciudad de bestias, asesina de cobardes que no me hacen más valiente.
Esta vez soy yo.
No él, nunca lo fuiste tú.


He abierto un par de libros que he cerrado antes de llegar a la tercera página, he terminado capítulos que no acabaron de engancharme, he quemado cuentos que no me convencían. Me han hecho daño y he devuelto el doble.
Me rindo, eres la única historia que no quiero que acabe. Confieso.

A veces, intento.
Me convenzo de lo poco que te quise, intento calar el recuerdo de un pasado brillante y olvidar lo mucho que significas para mí. No funciona, no me funciona, no te funciona.

Pero...
Todo comienza cuando decido aparecer, tú decides quedarte (aunque sea por una noche). Consigue acabar la madrugada de una mañana extraña, y sin esperar a que se repita, vuelvo a enamorarme. Me enamoro del reflejo de la distancia, de ti, de tu guitarra y de la voz que ya no recuerdo; te encandilas de mi serenidad, de mi sinceridad, de la mirada que nunca has podido descifrar.

Pero...
 Se acaba, y ya no sé distinguir  realidad de sueño.. El piano, la banda sonora de las pesadillas que aún no has protagonizado; tengo tus seis cuerdas atadas al cuello.

Pero...
Tarde, lejos, muy lejos...

viernes, 30 de enero de 2015

Ya no habla el dolor a través de mis dedos, la tinta tampoco llora arañada por el papel.
Es todo distinto.
Esta última vez ha sido la más dura, pero no la más difícil.

"I'm used to being used" ya lo decía Abel, solo que yo jamás había escuchado esa parte.

Ya no tengo nada nuevo que contarte. Tampoco es que haya cambiado mucho. Bueno, ahora sé lo dispuesto que hubieses estado si las cosas hubiesen sido diferentes...
No estoy triste, estoy decepcionada.
Pero no pasa nada, tenías razón y es que el destino no te quiere en mi camino. Supongo.

De verdad, estoy bien. Ya no hace falta que te preocupes por mí.
Has sido la etapa más rara de mis 18 años de vida, aunque hayas estado desde los 16.
Me has marcado la huella que no habían puesto los demás, ahora me quedo con el fósil.

Está bien, estoy bien.
Fuiste lo más bonito; un sentimiento, puro.
Yo no me enamoré, pero te quise. Y te quise de corazón, como te quiero ahora.
No te preocupes. No hay rencor. Lo prometo.

Me has enseñado a ver el lado bueno de las cosas. Me has chutado positivismo.
¿Sabes lo bueno de todo esto? A pesar del dolor; me inspiras, y lo fuerte es que yo te inspiro a ti. ¿No es una locura?
Quedémonos con eso.
El sentimiento como lo único que nos mantendrá unidos de por vida.
Ese amor mutuo se transformará, se reflejará en mis libros, en tus canciones.
Quedémonos con eso.
Somos artistas, tenemos un don: somos  humanos. De carne y hueso.
Somos sentimientos al desnudo, es el arte el que nos viste.
Es el arte el que nos une.
Fue el arte el que nos encontró
Y el hizo que nos encontrásemos.
Quédate con eso.

Te pido un favor, no me olvides. No me hará falta recordarte.
Cuando llegues lejos acuérdate de mí. ¿Prometido?

So baby love me
Before they all love me
Until you won't love me
I'll be different
I think I'll be different
I hope I'm not diferent
I hope you still listen
                                 -TheWeeknd
Te quiero. Siempre lo haré.
Te deseo lo mejor, ahora sí, de corazón.
Y todas esas cosas que se dicen para quedar bien.
Y ahora mchi, yallah... Esos éxitos no se van a cocer solos.

jueves, 15 de enero de 2015

¿Recuerdas cuando tu canción favorita se convirtió en la única letra de nuestra historia? Entonces llegué yo, cuando creí que todo había terminado, para cambiar el sentido de los acontecimientos.
Escribí lo prohibido y describí tus tabús. Me perdí contando las veces que nos despedimos y me encontré en cada nota de las melodías que aún no había escuchado.
Soñé contigo y me olvidé de ti.
Localicé tu lugar favorito de Tanger, y no entré.
Me escondí mientras te asomabas para buscarme.
Fingí que no tenía nada que ver contigo, cuando lo único que deseaba era verte.

Sigo rompiéndome cada vez que te escribo.

¿Sabes? La gente me pide que te olvide.
Han habido otros que me preguntaban qué tenías tú que no tuvieran ellos.
Los demás simplemente se han rendido porque no entendían la respuesta.

¿Qué tienes tú que no tengan ellos? 
Pues mira, tú eres una parte de mí que no conocía. La que no pienso explicar al mundo. Eres la parte de mí que solo ambos conocemos. Eres la parte de mí de la que no te puedes distanciar, ni al otro lado del mar. Eres la parte de mí que no olvida. Eres el que abre conversación solo y exclusivamente para saber si estoy bien. Eres la parte de mí que me enloquece, que me trastorna; la que me mantiene cuerda.
 Contigo me convertí en todo lo que odiaba. Contigo fui quien quise ser. Fui como soy ya, por fin.

La gente me pide que te olvide porque no te conocen. Ni a ti ni a nuestra historia, solo saben de aquello que publico. Porque no todo lo que escribo termina por aquí, así que imagínate.
Los que me piden que te saque de mi cabeza solo me han leído. No han tenido el placer de discutir contigo. Tampoco han tenido acceso a la canción que ya tengo guardada en el cajón.

No te he olvidado.
No quiero hacerlo.
Los que me piden que lo haga no conocen esa parte de mí. No saben que eres parte de mí.

No te olvido porque sé que tú tampoco lo has hecho,
es como que cuando escribo un final vuelves a aparecer
es como si cansado de mí, volvieses para recordármelo una vez más
es como que quizá estés cansado de olvidar
es como que te odio, te odio, te quiero pero te escribo
Y así no hay quien cuente tu historia. Si es que cada vez que la creo acabada vuelves para cambiarme los verbos a primera persona... del plural.
Entonces deja de ser solo tu lucha y la música pasa de hacerle caso a tu cabeza para convertirme en tu musa.

Pero
Ahí estás. Y aquí estoy. Y nada ha cambiado,
Ahora, como siempre suele ocurrir, solo nos queda un mensaje escrito en el cielo; traído por la paloma que nos hizo encontrarnos.
Pero
Tú sigues ahí.
Yo aquí. Y yo siempre tuve fobia a la distancia.
 ¿Ves como nada ha cambiado?













jueves, 1 de enero de 2015

Se repiten historias, siempre terminamos siendo ese círculo vicioso del que no logramos salir, por mucho que queramos.
¿Qué nos impide avanzar? O mejor dicho, ¿qué nos hace retroceder? La mayoría echaría la culpa a una persona, un nombre, una mirada. ¿De verdad existe un motivo?

Aún existen mil y una razones por las que escribirte, y no dejaré de hacerlo hasta que vuelvas.... Y lo hiciste.