miércoles, 3 de diciembre de 2014

Susurrada.
Arropada en roces de guitarra.
Acariciada por las teclas del piano.
Gritada.
Despertada entre los golpes del tambor.
Agitada.
Envuelta en tu melodía.
Arrancada de las páginas de mi diario.
Insultada.
Amada.
Asesina y resucitada.

Mi canción.
Tal y como fue nuestra historia.

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