domingo, 8 de septiembre de 2013

Debería haberte mencionado lo mucho que odio que me llamen princesa.

Y aún así... ¡Mírame!

Intenté que no te dieses cuenta.
Intenté que vivieses sin saber lo mucho que te recuerdo en las noches de tila y Titanic.
Intento.
Intento olvidarte, pero cuesta.
Intento escribir a otros. Dejarte tranquilo, de verdad que lo intento.
Intento devolverte la sonrisa desde lejos, controlar el impulso de correr hacia tus brazos y fundirme en ellos de la misma manera en la que me derretía al besar tus labios. Pero es imposible.
Morimos en el intento.

Sé que te das cuenta. Sé lo mucho que te divierte observar desde lejos mis malditas ganas de ti. Sé que le susurras a otras al oído, fardando de mi tonta manía de soñar contigo.
También sé que haces lo mismo con todas.

Intento no darle importancia, y a veces lo consigo, pero entonces me envías un mensaje llamándome princesa. Y sin intentarlo, vuelvo a olvidar lo mucho que odio esa palabra cuando eres tú quien la escribe.

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