Tengo algo que decirte...
Creo recordar que aquella noche todo quedó a medias. Aún tenía preguntas sin responder cuando te despediste.
¿No te duele?
Despedida, suena a drama de telenovela... Y lo fue, o eso creo recordar.
Supuse que lo mejor sería escribirte todo aquello que no querías responder, pero las ganas de hacerlo van desapareciendo en cuanto vuelvo a pensar en tus malditas palabras y en la forma en la que te dedicaste a susurrarlas entre gritos para que la otra no se enterara.
Ahora, déjame hacerte todas aquellas preguntas, ¿puedo?
Sé que no vas a responder de todos modos, así que me lo tomaré como un sí:
¿Eras tú? Creo recordar que una parte de ti, no hace mucho, se enamoró de mí.
¿Lo hiciste? Quiero decir, ¿lo creíste?
Ahora una seria, que no parezca muy empalagosa aunque creo que no podré evitarlo, ahí va: ¿piensas en mí de la misma manera en la que espero que lo hagas? Piénsalo, aunque no vayas a responder.
¿Has vuelto a beber? Sé que sí, pero... ¿Alguna de esas botellas tenía mi nombre?
Hablas y desapareces, me miras y te escondes ¿a que juegas?
Y la última y más importante: Grasz na gitarze?
Perdón...
Sé que prometí que te olvidaría, me juré a mi misma que no volvería a hablar de lo mucho que me gustaba tu nombre, pero soy débil; y él lo sabía. Tan débil como tú lo eras, como lo sigues siendo.
O eso creo recordar.
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