lunes, 30 de septiembre de 2013

Por una vez, no quiero hablar de ti. Ni de tu mirada, ni de tu nombre.
Porque creí que te conocía, ¿sabes? Pensaba que ya no me sorprendería nada, pero mírate. 
A lo mejor te conocía, y cambiaste, o fui yo la que cambié. Yo qué sé ya. 
El caso es que anoche no tenía nada que hacer  y pensé en lo que hubiese sido de mí si no te hubiese conocido. Y me dí cuenta de que no me conocía. Sí, supe que durante todo este tiempo me engañaba. ¿Cómo iba a conocerte a ti, si ni siquiera sabía quién era yo?

Yo. Hablemos de mí, por muy poco que te importe.
Soy Laila, tengo 17 años. Escribo, y no puedo dormir sin leer una de Bécquer... ¿y?
No sé si me entiendes, tampoco espero que lo hagas.


No parábamos de repetir una y otra vez lo extraño que era todo cuando trataba de "nosotros"... Estábamos marcando huella en la vida del otro sin darnos cuenta, normal que fuese todo tan raro... ¿No?

Creo que es hora de pasar página, me he dado cuenta de lo mal que se me da querer.

No eres tú lo que echo en falta, en realidad tú no eres más que una parte de mí que aún no conocía.

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